Martes 29 de noviembre de 2011
El acusado del cuádruple
homicidio se declaró
inocente pero quedó
formalmente detenido
El karateca Osvaldo Martínez, acusado
del cuádruple homicidio descubierto el sábado en una casa de La Plata, se declaró inocente
al afirmar que estaba durmiendo al momento de los crímenes, pero igual quedó
formalmente detenido.
Fuentes
judiciales afirmaron a Télam que la principal hipótesis de los investigadores
es que el imputado decidió matar a su novia, Bárbara Santos (29) cuando fue a
su casa y se enteró de que iba a salir con su amiga, Marisol Pereyra (35).
Por eso, se cree que en la medianoche del sábado, cuando Marisol llegó a la
casa de calle 28, entre 41 y 42, Martínez la hizo pasar y una vez que estaban
todas las mujeres dentro del departamento, cometió los homicidios.
Sobre la declaración, los voceros relataron a Télam que el imputado contó que
desde las 22 del sábado estuvo en su casa de Melchor Romero durmiendo y que se
levantó alrededor de la 1.30 para ingresar su auto, aunque hay testigos que lo
ubican en la puerta de la casa de las víctimas.
Sobre su relación con su novia, contó que no tuvo peleas, sino "sólo
algunas discusiones por mensaje de texto" y que se enteró del hecho cuando
la Policía lo
interceptó saliendo de su casa el domingo al mediodía y quedó demorado.
Martínez dijo que los rasguños de su brazo, que se asemejan a signos de
defensa, se los hizo "un perro" y respecto a unas pocas manchas de
sangre que fueron halladas en su auto, las relacionó con carne que trasladó en
el vehículo unos días antes.
El imputado, vestido con bermudas de jean largas y remera roja, declaró luego
de que el juez de Garantías Guillermo Atencio convirtiera en detención la
aprehensión que venía cumpliendo desde ayer y de que el fiscal reuniera las
primeras evidencias.
El hecho fue descubierto ayer a la madrugada, en una casa del barrio platense La Loma, donde tras el aviso de
un vecino la policía encontró los cadáveres de Bárbara, su amiga Marisol, su
madre, Susana de Bartole (63) y su hija, Micaela Yamila Galle.
En el pedido de detención formulado hoy, el fiscal Garganta entendió que el
móvil del homicidio contra Soledad fue "por cuestiones vinculadas con
desavenencias de pareja" y que las otras dos mujeres y la niña fueron
asesinadas por Martínez "con el fin de lograr su impunidad".
Garganta tuvo en cuenta a testigos que describieron al único detenido como
"de carácter celoso y posesivo con su pareja" y dijeron que incluso
"le controlaba sus salidas y amistades".
Sobre lo sucedido el domingo, el fiscal mencionó a testigos que observaron el
auto del imputado, un Fiat Uno blanco, estacionado en horas de la madrugada en
el domicilio de las víctimas y a un vecino que lo vio entre las 2 y 3 de la
mañana ingresar violentamente con el vehículo a su casa de Melchor Romero.
Según el fiscal, ese vecino declaró que Martínez "abrió violentamente el
portón de chapa, ingresó a la casa, cerró y apagó todo" y remarcó que
"nunca (Martínez) abre el portón de ese modo violento, por lo que pensó
que había chocado".
Garganta sostuvo además que el imputado presenta "dos escoriaciones en el
antebrazo izquierdo compatibles con signos de pelea" y que su condición de
karateca "le permitió ejercer una situación de dominación sobre las
víctimas".
También es relevante la declaración de un remisero que llevó hasta la casa de
Bárbara a su amiga Marisol y escuchó que un hombre de similares características
a las de Martínez le dijo que su amiga "se estaba bañando y que se
fuera".
Sin embargo, luego el imputado abrió la puerta e hizo pasar a la joven al
interior de la vivienda.
Después de esto, según los informes de los peritos y la disposición de los
cuerpos, Martínez habría matado a Marisol en el comedor, cuando De Bartole
intenta reaccionar, la ataca en la cocina, luego va a la habitación y asesina a
la nena y finalmente da muerte a Bárbara mientras estaba en la ducha.
De la reconstrucción, surge que la joven fue apuñalada en la ducha, pero tuvo
unos minutos de sobrevida y por eso fue rematada a golpes con un palo de amasar
en el comedor, donde su cuerpo fue hallado, junto al de su amiga.
"El hombre, lejos de ser un psicótico, seleccionó la escena delictiva,
esperó el momento en que estuvieran las personas separadas y les dio muerte
primero a los que podrían llegar a ser testigos", evaluó el juez Atencio.
Por su parte, el fiscal aseguró que, antes de ser asesinada, la niña intentó
comunicarse con su padre, presuntamente para pedir auxilio, pero la llamada no
alcanzó a realizarse y la pequeña fue hallada muerta con el celular en la mano.
La Policía Científica levantó de la escena del cuádruple crimen huellas
dactilares, pisadas ensangrentadas de zapatillas, un palo de amasar de
algarrobo y una cuchilla. Las dos últimas serían las armas homicidas.
Respecto de las pisadas, salían desde el interior de la casa hasta el exterior
y en caso de que el calzado sea hallado, ya que aún no se encontró, se podrá
comparar el dibujo de la suela.